Personajes de la Copa del Mundo

Cole, el Birdman latino que suspira por Colombia

Por Axel Damián Padilla (@axpadilla)

Especial para ExtraMundial

Sergio Llanos no tiene ni la más mínima idea de quien es Raymond Randall. No la tenía mientras vivía, al menos. Si bien crecieron en la misma generación, lo único que compartieron fue la ignorancia absoluta de la existencia del otro. En ese plano, Llanos corría con ventaja: él habitaba el mundo de los mortales y al momento de dejar de existir, estaba a punto de graduarse en Derecho en la Universidad del Atlántico de Barranquilla. Randall, en cambio, solo existía en la mente de Hanna Barbera, que lo catapultó al estrellato en forma de superhéroe.

Y es ahí, en ese punto exacto, donde el colombiano Sergio Llanos y el inexistente estadounidense Raymond Randall se encuentran en una segunda coincidencia: no sería su identidad de nacimiento la que les daría la fama. Fue necesario para ambos desarrollar un alter ego, una personalidad diferente que esconda sus defectos y les permita enseñar su verdadera esencia al mundo. Raymond Randall, entonces, recibió los poderes del dios egipcio Ra para convertirse en Birdman. Sergio Llanos, en cambio, encontró en Jesucristo la contención suficiente para transformarse en El Cole, el hincha colombiano más famoso de todos los tiempos.

Ataviado con una indumentaria que bien recuerda al personaje televisivo estadounidense (alas de Cóndor -emblema del escudo colombiano- con los colores de la bandera de su país), el Cole -nombre que tomó de un diccionario por Coleto, lo que él define como un hombre amable y extrovertido- acompaña a la Selección de Colombia en todos sus partidos desde hace 28 años.

"Hay tres motivos que me movilizan para seguir a mi Selección Colombia durante tanto tiempo, con criterios bien concretos: la pasión, la incondicionalidad y el amor que yo siento. Desde chico amo el fútbol, sigo a Junior de Barranquilla y siempre ha sido mi terapia ir a verlo hasta convertirme en embajador de mi país. Hace 28 años lo vivo así, con pasión y amor por mi Selección Colombia"

La cruzada en la que enterró definitivamente su anterior identidad para asumir en forma absoluta su identificación con lo que ya no es un personaje nació 28 años atrás, en la Copa del Mundo de Italia 1990. Apelando a la solidaridad de sus compatriotas y haciendo gala de su simpatía, el Cole se las arregló para conseguir pasajes para viajar a la cita primero y para poder ingresar a los encuentros después.

"Todos saben los problemas sociales, políticos y económicos que ha vivido nuestro país, y ahora en las elecciones presidenciales no sabíamos a quién votar porque todos los que se presentaron son unos corruptos. Saliendo de todo eso yo me convertí en un personaje emblemático de mi país, me tracé esa meta: mostrar la parte linda de Colombia.”

Crisis, fe y resurrección

Para el año 1993, la popularidad de Cole había alcanzado límites insospechados para tiempos sin redes sociales y con la goleada 5-0 frente a Argentina en el estadio Monumental, la candidatura del combinado cafetera a conquistar el Mundial 1994 era cosa seria. Estaba claro, el Cole no se lo podía perder. Lo que no contemplaban ni él, ni sus compatriotas es que la Selección si podía hacerlo.

Colombia quedó temprana y sorpresivamente eliminada de la Copa del Mundo de Estados Unidos, después de perder en sus dos partidos iniciales. Los cimientos de un país que intentaba reconstruirse después del narcoterrorismo bien estaban sostenidos en la ilusión que destilaba la alegre divisa cafetera. El triste retorno a casa fue un dejavú de tiempos grises: una semana después del regreso, el defensor Andrés Escobar -autor de un gol en contra en la derrota 2-1 ante Estados Unidos- fue asesinado en Medellín y el propio Cole se sumió en una depresión paranoica de la que le costó mucho salir.

"Yo caí en la vida, viví momentos difíciles y oscuros a raíz de un vacío existencial que trasladé a mi hogar. Le hice mucho daño a mi esposa y a mis hijos hasta que llegué a un momento de reflexión y dije que no podía seguir con esa vida porque no era feliz. Necesitaba un cambio extremo y encontré la sanación en Jesucristo. Cuando la figura del Cole empezó a crecer como tal, el proceso de educación y formación en esa época en Colombia era diferente. Desde niño siempre fui líder, carismático y rompí los esquemas. Siempre le hice resistencia a mis padres, fui un alcohólico prácticamente desde niño y eso lo trasladé a mi hogar después de casarme. Reflexioné, me refugié en la iglesia católica y encontré un oxígeno que necesitaba"

Recuperado, y animado por su mujer, el carismático hincha volvió a las tribunas con su característico "vaya, vaya, vaya, Coletosky, vaya, vaya" para seguir a su querido Junior y a la selección cafetera, aunque luego del Mundial 98’ entró en un bache de 16 años sin jugar Copas del Mundo, hasta su regreso en Brasil 2014.

Ya para este Mundial de Rusia, su popularidad le permitió hacer algo diferente: "La FIFA me contrató a través de una agencia de viajes rusa que, desde Kazan, se encargó de manejar mi imagen, la del Coletosky. Fue algo que organizó el Comité y la FIFA lo avaló después de evaluar el proyecto y conocer mi vida. Me contrataron para se parte de un programa que se llama 'Fútbol al Parque', que me llevan para interactuar con toda clase social y de edades, con niños, adolescentes y adultos. Mi misión era tratar de que la gente de Kazan se enamorara de Colombia a través de mi personaje, de mi forma de ser. Me convertí en un embajador de mi país"

Ya como embajador de Colombia ante la FIFA, el Cole dio el presente en los dos primeros partidos del equipo de José Pekerman en Rusia y a propósito de la nacionalidad del Profesor del combinado tricolor, deja un mensaje para los argentinos: "La gente de Argentina está en mi corazón. Es muy fraterna, calurosa y cuando tuve la oportunidad de estar allá me demostró su calidez humana. Sentí mucho cariño y fraternidad"

Seguí la cruzada del Cole en Rusia a través de su fanpage El Cole Colombia

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