Una sola amarilla en cuatro partidos

Mi viejo Uruguay ya no es lo que que era

Conocido por su fútbol duro, aguerrido y sufridor, Uruguay sorprendió en Rusia como el equipo con los mejores datos de juego limpio en el torneo. Una paradoja que está lejos de ser casual. A punto de disputar su quinto partido, el equipo de Óscar Tabárez recibió apenas una tarjeta amarilla en sus cuatro primeros encuentros. Solo la modesta Arabia Saudita, con un partido menos, iguala ese dato.

“Recibimos la primera tarjeta amarilla por una circunstancia de juego, no por ninguna incorrección”, aclaró entonces el entrenador. Rodrigo Bentancur había sido amonestado al intentar recuperar el balón en el área de Rusia con Uruguay  ganando ya 3-0. La frase de Tabárez, preocupado por deslindar al equipo de cualquier “incorrección”, muestra una de las raíces del nuevo Uruguay: la propia figura del técnico, una autoridad moral reconocida una y otra vez por los jugadores como un referente también de conducta.

Pero la influencia de Tabárez en el juego limpio de Uruguay tiene también razones tácticas. El técnico diseñó el equipo como una cadena de líneas defensivas que se respaldan mutuamente. Un muro en bloque y escalonado que ayuda a evitar faltas desesperadas. “El hecho de estar siempre juntos y sin necesidad de hacer faltas para cortar el juego es positivo”, explicó el lateral Diego Laxalt sobre ese rasgo de la defensa uruguaya: uno de los principales retos que afrontará el joven  astro francés Kylian Mbappé el viernes.

De las 46 faltas cometidas por Uruguay en cuatro partidos, solo 17 fueron cortando el juego en su propia mitad de campo. Junto a Brasil, el equipo celeste es el único que ha recibido solo un gol en el torneo. - Dpa -

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