La Copa del Mundo es puro glamour

Francia, un campeón sin amor por la pelota

Por: Rodrigo Marquez

@Rodri0403

La felicidad de la victoria y la tristeza de la derrota. Eso ofrece el fútbol, no tiene punto medio. Francia llegó ayer a ese sitio que todos quieren alcanzar pero que es reservado para muy pocos, tras vencer 4-2 a Croacia y consagrarse campeón del mundo.

La amargura y desilusión le tocó al equipo balcánico, por más que tuvo el mejor desempeño de su historia y burló los pronósticos. Le quedará el consuelo de haber remado contra la corriente y el sabor amargo de ver la gloria pasar tan cerca.  

La selección de Didier Deschamps combinó talento y sacrificio en todo el certamen, indetenible en ataque y ordenado en defensa. Mbappé marcó la diferencia desde lo individual.   

Una vez más, Francia no necesitó el balón para celebrar. Así lo muestran las estadísticas de la FIFA, que indican que el equipo de Didier Deschamps tuvo ayer el 39% de posesión en la victoria por 4-2 sobre Croacia en la final de Rusia y completó menos de la mitad de los pases que su rival.

Tal como sucedió en todo el torneo, el conjunto galo no requirió de la pelota para anotar. El combinado “Le Bleu”, de hecho, acabó el certamen ecuménico con una tenencia global del 48% en sus siete encuentros.

Ayer, sin embargo, tocó un piso ante Croacia. El equipo balcánico contó con el 61% de la posesión, pero terminó sufriendo una derrota de 4-2 que pudo ser incluso peor.

La selección de Luka Modric completó 456 pases a lo largo del cotejo desarrollado en Moscú, más del doble que los 198 de Francia. Los "bleus" realizaron apenas una décima parte de los 1.029 pases que, por ejemplo, hizo España en su eliminación de octavos de final ante Rusia, récord histórico para un partido mundialista.

Cifras similares exhibió el campeón en la semifinal ante Bélgica. Pero la estadística más importante del fútbol, la de los goles, dice que los dirigidos por Deschamps han sido el mejor equipo en Rusia 2018.

Con 14 tantos, finalizó con un promedio de dos festejos por partido, una cifra que se explica en gran parte por el talento individual de Mbappé, Griezmann y Pogba.

Más allá de los dotes de sus jugadores, Francia exprimió al máximo el contragolpe. Cada vez que se puso en ventaja, cedió la iniciativa y se dispuso a explotar los espacios que ofreciese la defensa de turno.

 

El partido ante Croacia

 

El comienzo de la final se jugó como quiso Croacia, que presionó bien alto, a los centrales Varane y Umtiti, con el propósito de que la pelota no llegue a los pies de Pogba y de éste hacia Griezmann o Mbappé.

El partido respondía a lo propuesto por el conjunto balcánico pero Francia, en la primera que merodeó el área rival, fue implacable. Griezmann ganó una falta, él mismo la cobró con una fina pegada y Mandzukic, autor del tanto que metió a los suyos en la definición, pasó de héroe a villano: la peinó en contra y dejó sin respuesta al arquero.

Croacia, como en todo el Mundial, no perdió la brújula y se mantuvo fuerte de la cabeza. Y tuvo su premio, a los 28, cuando tras un centro Perisic ganó el rebote, se hizo el espacio y sacó un latigazo de zurda incontenible para Lloris.

La definición de Rusia 2018 no daba respiro y demandó una decisión importante de Pitana: el árbitro argentino revisó una acción en el VAR y posteriormente sancionó penal para Francia por una mano de Perisic. Griezmann, en una demostración de su categoría, la tocó suave a la derecha de Subasic y marcó el 2-1.

El equipo de Slatko Dalic salió al complemento a prepotear a los de Deschamps, con una presión asfixiante y criterio en el manejo de la pelota. Rebic tuvo la igualdad con un zurdazo, pero encontró a Lloris bien parado.

El conjunto galo estaba al acecho, con sus balas esperando el momento, que llegó a los 18 con un delicioso pase de cachetada de Pogba para la corrida de Mbappé. El mediocampista de Manchester United, que inició el ataque, acompañó la jugada y terminó definiendo desde la puerta del área para el 3-1.

Si eso fue un mazazo, lo que sucedió dos minutos después significó el nocaut de Croacia. Hernández la llevó por la izquierda, tocó al medio para Mbappé y el pibe de 19 años le sacó las telarañas al palo derecho del arquero. Bajó la guillotina francesa para el sueño balcánico.

El equipo de Dalic descontó rápido tras un error infantil de Lloris y luego fue por la heroica a puro corazón, pero la suerte ya estaba echada. Francia esperó el final y ganó el título más preciado por segunda vez en su historia. El juego aéreo y los contragolpes fueron las armas más importantes del nuevo campeón del mundo.

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